En México, desde el tiempo de Miguel de la Madrid, se dice que se han aplicado medidas económicas neoliberales que han sido catastróficas para la mayoría de los mexicanos. La verdad, se me hace una ilusión pensar que en realidad este bello país sea en realidad un Edén del neoliberalismo, al contrario, en mi opinión se ha aplicado lo que los norteamericanos llaman "Croony Capitalism", que en español sería "Capitalismo de Cuates", esto es que los grandes empresarios hicieron sus fortunas al amparo del poder público y no por su capacidad innovadora.
Y ejemplos sobran: Emilio Azcárraga Jean, Carlos Slim, Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego, entre otros tantos más. En el neoliberalismo de a de veras la competencia entre empresas es indispensable, sin embargo los mexicanos sufrimos de los monopolios cuando encendemos la televisión para ver las noticias, hablamos por teléfono, compramos gasolina y gas, encendemos la luz de nuestro hogares y muchas otras actividades.
Dicen los especialistas que somos el país miembro de la OCDE con las mayores tarifas de telefonía y con el Internet más lento, gracias que una empresa casi tiene monopolizado ambos servicios y es Telmex. El dueño de esta empresa, Carlos Slim, uno de las personas más ricas del mundo, y gracias a su cercanía con el poder público ha impedido que otras empresas accedan a una mayor proporción del mercado de la telefonía fija y móvil. Televisa tiene una oferta televisiva mediocre, con telenovelas, deportes y programas de comedia cada vez más dirigidos a gente sin cultura. Pemex tiene monopolizado el mercado de la extracción de petroleo, gas natural y distribución de combustibles, sin que otras empresas puedan participar en el sector, lo que ha repercutido en los precios de los energéticos como gasolina, diesel y gas. La reforma energética promete revertir estos efectos, pero con la baja participación de empresas en la ronda uno de licitación de zonas de exploración, y todo debido a la corrupción, parece ser que las cosas seguirán igual los próximos años.
El problema es que por angas o por mangas, al gobierno no le interesa en realidad resolver esta situación, ni siquiera a la oposición. El PAN tuvo muchas oportunidades de cambiar las cosas cuando eran oposición, ya que la reforma energética se propuso desde el sexenio de Ernesto Zedillo, pero siempre la bloquearon en el congreso. Ahora si la apoyaron cuando ya volvieron a ser oposición. La izquierda, parece más bien que es el grupo conservador en México, más que el PAN, ya que se mantienen aferrados a un pasado autoritario debido que desearían que la mayor parte de la actividad económica estuviera en manos del gobierno, cuando en la práctica se demostró que esta idea era pésima, y se evidencia en Pemex, los ferrocarriles, la compañía de luz y otros servicios, alegando que es para ayudar a las clases menos favorecidas. Sin embargo, la izquierda ayudaría más si propusieran políticas públicas para reducir la pobreza sin caer en populismos. En realidad, a nadie de nuestra clase política le interesa resolver de tajo los grandes problemas nacionales, ya que de esto les quitaría capital político para explotar en cada elección, que parece ser su único objetivo.
Y es por esto que los empresarios se alían con el poder público, gracias a que los políticos les prometen favores para sus negocios a cambio de contribuir con las campañas políticas. Esto no es necesariamente malo, sin embargo no hay mecanismos para fiscalizar estos apoyos.
Ya es hora de romper con el Capitalismo de Cuates para tener un país de oportunidades.
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