En está ocasión decidí tomar prestado el título del segundo libro escrito por la periodista canadiense de izquierdas Naomi Klein, autora de textos como el ya citado, No logo y Esto lo cambia todo. Y es que resulta curioso que son más los movimientos de izquierda y progresistas los que usan la doctrina del shock para disuadir a la gente o tratas de "concientizar" a la población sobre algún tema polémico. Veamos los detalles.
El día de ayer leía los encabezados de algunos periódicos importantes de la capital mexicana, y resulta impensable que Protección Civil federal haga alarmismos sobre un megaterremoto sobre la Ciudad de México. La verdad estamos llegando a un punto de catastrófico demasiado alto, donde se llega a escandalizar a la población sin motivo alguno. Es cierto que la Ciudad de México está al borde del colapso ambiental producto de las malas políticas ambientales y de planificación urbana, pero asustar a la población con algo así me parece algo que se parece a la fabula del filósofo griego Esopo del niño que gritó el lobo y no era verdad, que a argumentos científicos veraces y con evidencia.
La otra está en el tema del medio ambiente y las cumbres del cambio climático. Los partidarios de estas teorías, (incluida la citada Klein) son más expertos en usar la doctrina del shock que los grupos de empresarios y políticos a los que critican. El motivo que me lleva a pensar así es porque culpan a toda la humanidad del calentamiento global y los cambios en el clima, cuando realmente no hay evidencia clara acerca de esto. Varios científicos han investigado y han encontrado que la Tierra se ha calentado y enfriado en otros periodos de la historia, incluso cuando no existían los automóviles. Sin embargo, parece ser que los grupos de izquierda radical quieren imponer a la población su modo de vida, como el uso de la bicicleta y energías renovables ineficientes. Y no tenemos que ir muy lejos para darnos cuenta de esto. Basta recordar que en octubre del año pasado el huracán Patricia amenazó las costas de Colima y Jalisco, se decía que era el ciclón más peligroso del planeta. Y a la hora de la hora, el huracán Patricia sólo hizo destrozos menores en las costas de los estados anteriormente citados, lo que me hizo cuestionarme si en realidad el huracán era tan peligroso como lo pintaban en los medios de comunicación o en realidad era exageración. Porque entre la destrucción que planteaban los "expertos" era que el huracán podía llegar a Guadalajara con categoría 3, lo cual sería una catástrofe, pues la zona metropolitana de la capital de Jalisco tiene más de 4 millones de habitantes.
Por último mencionar el tema de la globalización y el neoliberalismo, que Klein crítica en sus dos primeros libros. Ella nos muestra cómo las empresas explotan a los trabajadores de los países pobres y los tienen con salarios de hambre. Sin embargo, parece ser que ahora oculta que uno de esos países, China para ser mas precisos, crecieron gracias a esas inversiones, que de otro modo el país oriental no se habría podido industrializar. Y también pone de ejemplo como en Chile o el Reino Unido se impulsaron las medidas neoliberales mediante el sometimiento de la población en el primer caso o una campaña de desinformación en el segundo, sin tomar en cuenta que el Chile de Pinochet estaba quebrado tras los desastrosos años del gobierno de Salvador Allende ni que Margaret Tatcher tenía alta popularidad en el Reino Unido debido al despilfarro de los gobiernos laboristas de ese país. Sin embargo nos oculta como Fidel Castro sometió a su pueblo a la pobreza o como los venezolanos sufren prácticamente un régimen populista y dictatorial donde la escasez de productos básicos y la corrupción son el pan nuestro de cada día, o la falta de libertad de expresión de esos países.
Para terminar: no se nos olvide que los militantes de izquierda son personas que tienen altos ingresos y critican muchas veces al sistema que les ha dado fama y fortuna, sin embargo cuando se tocan sus privilegios es cuando ponen el grito en el cielo, como decimos los mexicanos.
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