Dicen que la democracia es el mejor sistema político que se ha inventado en la historia. Sin embargo, yo he llegado a la conclusión de que no todos los pueblos están hechos para ella. La situación mundial actual ha llegado a un extremo donde las nuevas potencias no se caracterizan precisamente por sus sistemas democráticos, tal es el caso de China y Rusia, donde el autoritarismo el el pan nuestro de cada día.
Y en México, no ha sido la excepción. Desde la llegada de la República, que es lo mejor que se ha inventado en México desde el molde poblano, solo hemos visto como nos matamos los mexicanos los unos a los otros para seguir a lideres que una vez en el poder nos dan una patada, únicamente para convertirse en déspotas hambrientos de poder.
La república en México solo nos ha traído desgracias como 4 guerras civiles en lo que va de 200 años de vida independiente, la pérdida de la mitad de nuestro territorio, inestabilidad política al llevar ya 3 constituciones, que por cierto son letra muerta. Y además, el sistema democrático que se impuso, irónicamente, a la fuerza. Los imperios de Iturbide y Maximiliano tuvieron el visto bueno de los mexicanos, sin embargo, personas hambrientas de poder los tiraron, y para mantenerse en el tomaron actitudes poco democráticas, como limitar la libertad de expresión.
Las primaveras árabes, que supuestamente debían servir a crear regímenes democráticos, no han hecho sino desatar una ola de violencia en Medio Oriente, tal como es el Estado Islámico. Esto en parte gracias las aventuras militares de EUA en la región para satisfacer su sed de petróleo. La mayoría de las potencias occidentales piensan que son la medida de las cosas, pero al considerarse así no han hecho sino crear movimientos radicales. Y además, esto no garantiza que al poder lleguen las mejores personas, sino las que le hablen más bonito a la gente, sino miren lo que paso en Venezuela, Argentina y Bolivia, donde sus presidentes se han comportado como grandes despotas ignorando las necesidades de sus pueblos, y la prueba clara de ello es el hecho de que las urnas les hayan sido desfavorables a los presidentes de los primeros dos países mencionados.
En México nunca habrá un deseo real por parte de nuestra clase política de solucionar en verdad nuestros problemas, ya que lucrar con la pobreza resulta más redituable que remediar el problema desde sus raíces, debido a que es más rentable electoralmente hablando tener un sistema imperfecto que nunca satisfaga las necesidades de su gente. Es por eso que en Rusia y China no hay democracia: simplemente no la necesitan.
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